BAILE Festival de Jerez 2020. Manuel Liñán, ¡Viva!

Festival de Jerez 2020. Manuel Liñán, ¡Viva! [reseña y fotos]

El bailaor y coreógrafo granadino, Premio Nacional de Danza, llevó a escena una ovacionada apuesta por la libertad y la diversidad sexual

Queer flamenco


por Silvia Calado Olivo para Globalflamenco.com
fotos © Daniel M. Pantiga


Y a pesar de todo, la delicadeza. Porque la línea era finísima. Al otro lado, el abismo de lo anecdótico, lo soez, lo cómico, lo cabaretero. A este, el horizonte del arte comprometido y las personas libres. Ahí es donde Manuel Liñán ha anclado su ‘¡Viva!’. Un espectáculo que aborda la cuestión de las sexualidades que traspasan lo socialmente establecido con naturalidad, con sentido, con responsabilidad… ¡y con mucho arte! El atrevimiento del bailaor y coreógrafo granadino, que tanto ha experimentado con el género vía bata de cola, ha sido aliarse con seis bailaores-bailarines, travestirse todos y sacar juntos a la luz lo que para él era un oculto juego de infancia. Y lo ha hecho en clave clásica. Pues no deja de plantear un show flamenco estándar, con su alcanfor y su puntito cañí. Está cargadito de bailes comme il faut, reservando espacios para todos los solistas que, con absoluta brillantez, abordan el baile flamenco, la danza española, la escuela bolera y hasta el cuplé. Cómo coplea Miguel Heredia. Cómo capitanea Jonatan Miró. Cómo se estiliza Hugo López. Cómo se remete Manuel Betanzos. Cómo majean Víctor Martín y Daniel Ramos. Cómo sevillanean todos con bata y mantón.



Y es en las conexiones donde Liñán y los suyos lucen todo su ingenio, con humor, ironía, varieté y esa insolente y provocadora frescura (relativamente aceptada) del travestismo. Que llegan las madamas, que los tanguillos de mi prima, que los vahídos de la diva, que la solita catalana, que los piques de las boleras, que dónde está el duende. Y ahí es clave visual, espacial y metafórica la cortina de flecos dorados que separa, oculta, muestra y brilla. Por lo demás, sólo unos bancos de madera transportables cuadran las dinámicas escenas, en las que está involucrado el elenco musical: los cantaores Antonio Campos y David Carpio, el guitarrista Francisco Vinuesa, el violinista Víctor Guadiana y el percusionista Kike Terrón. Aunque la aparente extroversión de la obra nunca oculta un dolor que, por desgracia, no es pasado. Ese que está en la canción lorquiana del mariquita y su sssssshhhhh de fondo. Ese que está condensado en el recio taranto de Manuel Liñán. Ese que se va desprendiendo del vestido y enseña su desnudez. Que ni mujeres, ni hombres. Que personas. Y libres.