BAILE Festival de Jerez 2020. Belén Maya y Juan Diego, ‘Ni tú ni...

Festival de Jerez 2020. Belén Maya y Juan Diego, ‘Ni tú ni yo’ [reseña y fotos]

La bailaora y el guitarrista estrenaron en la Sala Paúl una intimista propuesta, a modo de performance, en la que se rebelan contra los cánones flamencos

Danzar de mujer imperfecta


por Silvia Calado Olivo para Globalflamenco.com
fotos © Daniel M. Pantiga



Si algo está poniendo de manifiesto el Festival de Jerez 2020 es la extrema diversidad del flamenco. Tanta, tanta, que está invalidando todo prejuicio. ¿Qué es el flamenco? El flamenco es todo. Esto. Aquello. Y eso también. El flamenco es la lucha por lo bello de Rafael Riqueni, la mítica de Rafaela Carrasco, el compromiso de El Cabrero, el sueño de El Farru, los futuros de Paula Comitre, la espectacularidad de Sara Baras… El flamenco es también la rebelión de Belén Maya y Juan Diego. ‘Ni tú ni yo’ es una pieza que va más allá de la aparente sencillez. Más bien resulta de una simplicidad incómoda. Si optas por quedarte en la superficie. Pero sobre eso ya ironizan ellos mismos. B hace tal cosa. J toca lo otro. En un momento dado, una voz en off describe las acciones. Lo cual es una invitación a pasar a otro plano, ¿no? El director, Fernando López, lo denomina «experiencia estética». Belén Maya es más directa. «Hay una palabra que intento sacar de mi vida y de mi trabajo: perfección». La considera una presión inhumana «que me estaba haciendo mucho daño». Y es la necesidad de ser imperfecta, vulnerable, dudosa y herida, la que guía sus bailes y no-bailes en esta obra de estreno.



Porque en la escena, todo ello se plasma a modo de performance que, como ya planteara hace cuatro décadas Martha Rosler en ‘Semiotics of the kitchen’, cuestiona las cárceles (femeninas) de la cotidianeidad. Aquí el símbolo es la ropa: doblar, desdoblar, tender, ensuciar, lavar, doblar, desdoblar, tender, ensuciar, lavar. Los absurdos loops que nos atrapan. ¡Ofú, Marie Kondo! Es que otros círculos son posibles. Con sus tangentes. Y sus denuncias. Cómo no va a haber un mensaje feminista. Y bien clarito. La artista ha decidido incluir la canción protesta #unvioladorentucamino, extendida desde Chile al mundo entero. Es uno de los fragmentos danzados de la pieza. Hay una deliberada huida del canon, del completismo, de lo bonito, del remate. Hay una contundente fragmentación.

Y el detonante es la música, a cargo de un guitarrista que ya viene rebelado. Juan Diego hace tiempo que rompió con lo establecido y, desde ‘Luminaria’, ideó otros modos para el toque, mano a mano con su compositor, Juan Antonio Soteldo ‘Musiquita’. No hay fines, ni principios. Y ese círculo es en el que se mueve B. «Es una música que no acaba nunca, que me da la oportunidad de vivir en escena cosas que quería vivir». Y esas vivencias son trocitos que esparce, teselas de un posible mosaico… para componer al otro lado del escenario. Pues el público está considerado como parte. De ahí que se le dé voz, tras el aplauso. Por primera vez en este festival, se plantea un encuentro de artistas y público. Y es lo que cierra el círculo de la propuesta. Que si la idea. Que si la poética. Que si la música. Que si la mujer. Que si la rebelión. Que si la emoción. Que sin oles. Que sin trabas. Que con respiración. Que con calma.