BAILE Festival de Jerez 2020. Antonio el Pipa, ‘Estirpe’

Festival de Jerez 2020. Antonio el Pipa, ‘Estirpe’ [reseña, fotos y vídeo]

Cante por baile


por Silvia Calado Olivo para Globalflamenco.com
fotos © Daniel M. Pantiga




¿Qué fue antes? ¿El baile? ¿El cante? Quizás lo uno no sea sin lo otro. Quizás todo sea cuestión de intención. Y la de Antonio el Pipa en ‘Estirpe’, estreno para el Festival de Jerez 2020, fue darle primacía al cante, en una suerte de «vuelta al origen», en una suerte de homenaje, en una suerte de renuncia. Lo personificaron tres jóvenes artistas de Jerez y su entorno: Jesús Méndez, Antonio Reyes y Samuel Serrano. Cada uno con su personalidad, cada quien con su sello. Junto a ellos, un cuadro de voces y palmas, formado por Morenito de Íllora, Joselito Montoya, Joaquín Flores y Jesule de Tomasa. Y, ante todos, la estrella andaluza de la copla Joana Jiménez, el contrapunto femenino, el invitado toque de canción. El bailaor les cedió los focos. El bailaor los dejó cantar. El bailaor se dejó inspirar. El bailaor se hizo instigar. Y les bailó la obertura por bulerías ‘Juana’, la seguiriya ‘Tío Fernando’, las alegrías ‘Perla’, la soleá de cierre ‘Flamenco de estirpe’. Con ese bailar suyo de alargadas poses, vistosas andadas, sucintos pasos, expresivos gestos, deslumbrante outfit. Con ese bailar suyo parco en recursos, pero tan efectivo con su siempre entregado (y correspondido) público. ¡Qué estampa! ¡Gitano! ¡Ole!


Y entre baile y baile, cante y cante. El trío mostró sus credenciales en una ronda de fandangos ‘Caracoleros’. Reyes minimizó su eco, dibujando fino. Méndez desplegó la amplitud de su instrumento. Serrano resquebrajó su garganta radical de camino a las tonás. Tras la seguiriya bailable de barrunto chaconiano, Reyes y Serrano se entregaron al mano a mano por malagueñas y tangos, entremetiendo tributos a maestros varios: de El Mellizo a Camarón, pasando por Lola Flores. Y, en escena, siempre el cante situado al centro, una silla por delante de las dos guitarras que tan atentamente sostuvieron el hilo musical: Juan José Alba y Javier Ibáñez. La zambra fue el momentazo cantaor de la noche, el lugar de Jesús Méndez. La voz, la expresión, la jerezanía, la presencia. Con su Paca, su Paquera. Y, para los amantes de la canción andaluza, ahí llegó Joana Jiménez colmándolos en su invocación a Pastora Imperio. Ella, ellos y todos volverían al poco al centro para, tras la soleá, reunirse, por bulerías, con el bailaor. El baile para el cante. El cante para el baile. El cante por el baile.


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