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FESTIVAL DE DANZA IBÉRICA CONTEMPORÁNEA 2019. El baile flamenco es vida en Querétaro

«Soy pulso, soy ritmo, soy armonía, sonido, imagen, movimiento, soy amor, me transformo, me trasformo y vivo». La unión entre baile y vida, ese fue el mensaje que, con un fragmento del poema «Luna llena», quiso dejar Adriana Covarrubias, directora del Festival de Danza Ibérica Contemporánea en México 2019, a modo de despedida de la séptima edición: la del corazón. Y el programa de la Gala de Clausura «Siente Ibérica» vino a demostrar el vínculo, transformando en baile las diversas facetas del vivir. Eclosión, nacimiento, energía, viaje, luz, vitalidad… expresaron los jóvenes integrantes del Taller Coreográfico Larreal del Conservatorio Mariemma, que abrió con la pieza folclórica ‘Nada más y nada menos’ con caleidoscópica coreografía de Miguel Fuente.

Larreal en el Festival de Danza Ibérica Contemporánea 2019. Querétato, Méjico. Foto © Daniel M Pantiga

Soledad, introspección, profundidad, huellas, tiempo, tierra, ritual, oración… transmitió en su pieza ‘El fin’ el bailarín contemporáneo Francisco Lorenzo, ex integrante de la Compañía Nacional de Danza. Y la Compañía Ibérica de Danza, retomando el fragmento ‘Fandango de Boccherini’ de su ‘Fígaro’, firmado por Sara Calero, contó lo social, el juego, la comicidad, lo superficial, el flirteo. A la vuelta del descanso, el flautista y saxofonista Sergio de Lope y su banda repitieron en escena con su propuesta instrumental, extendiéndose en dos temas: uno de ida y vuelta, y el otro seguiriyero. Es decir, placer y amargura.

Eduardo Guerrero y Samara Montañez en el Festival de Danza Ibérica Contemporánea 2019. Querétato, Méjico. Foto © Daniel M Pantiga

A este sentimiento se acogió Eduardo Guerrero en su martinete. Cuerpo a cuerpo con la cantaora Samara Montañez, dibujó con su plástica figura lo doloroso del sentir. Pero le dio batalla por seguiriyas: vertiginoso, poderoso, guerrero. Y, de nuevo, el contrapunto. María Moreno llegó a defender lo bello, con unas alegrías con bata de cola y mantón -toda rosa- que fueron flor, espuma, porcelana, feminidad, delicia, gusto. Podía haber sido un perfecto broche para el festival, pero también quiso mostrar el otro lado con una soleá, en la que desembocó el cante por caña de Antonio Campos y Matías López. La bailaora se tomó su tiempo para compartir trascendencia y vulnerabilidad y superación y herida y secuela. Más de la vida. Aunque, como la danza también nos enseña, con lo bueno y con lo malo, la vida hay que celebrarla. Y al escenario del Teatro Metropolitano salieron todos los artistas que dieron pulso y latido al festival queretano para, por bulerías, gritar que también es fiesta. La vida.

María Moreno en el Festival de Danza Ibérica Contemporánea 2019. Querétato, Méjico. Foto © Daniel M Pantiga

por Silvia Calado Olivo para Globalflamenco.com

fotos (c) Daniel M Pantiga


 

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