PORTADA Rosario la Tremendita, ‘Delirium Tremens’. “Wonder (Flamenco) Woman”

Rosario la Tremendita, ‘Delirium Tremens’. “Wonder (Flamenco) Woman”

Estreno del segundo disco de la cantaora sevillana en el ciclo Flamenco Viene del Sur 2018 · Reseña por Silvia Calado Olivo · Fotos © Danielmpantiga.com

Rosario la Tremendita. Foto © Danielmpantiga.com

por Silvia Calado Olivo para Globalflamenco.com


Estamos en tiempos del empoderamiento, del #MeToo y de Wonder Woman. A la vez, en tiempos de brechas salariales, asesinatos machistas y violaciones impunes. La mujer está en lucha. Y lo está en todos los planos de la vida: el personal, el laboral, el intelectual y, por supuesto, el artístico. En el ámbito específico del flamenco, esa batalla ha sido cruenta históricamente. Y frente a victoriosas guerreras como Pastora Pavón, muchas otras flamencas perecieron en el más triste arrinconamiento. Y porque aún hoy nada está definitivamente ganado, me resulta imposible ver el ‘Delirium Tremens’ de Rosario la Tremendita fuera de este contexto. La miraba admirada en medio del escenario del Teatro Central de Sevilla encañonándonos ora con su guitarra enchufada, ora con su bajo eléctrico, reivindicando a las bravas su derecho a decidir. No sólo como cantaora, no sólo como artista… también como mujer.

Rosario la Tremendita y Pablo Martín. Foto © Danielmpantiga.com

A quien la pueda acusar de loca, que es un recurso de probado efecto (recordemos a Leonora Carrington), ya les ha pasado por delante. Este disco es obra de un delirio… un delirio tembloroso. De sus alucionaciones surgen, pues, estas once composiciones que son disco pero, sobre todo, concierto. La docilidad de la grabación se olvida en el vivo, donde la obra gana una crudeza y un desapego que la engrandece. Apenas necesita gente: a los dos “pablosmartin”, el Caminero del contrabajo y el Jones de las percusiones, y al guitarrista José Acedo para un detalle invitado. Con lo demás, puede ella sola: la voz, la guitarra, la actitud, el liderazgo, los cajones y unas máquinas de efectos.

¡Y a degüello! ‘Delirio dregradante’ lo deja claro a modo de prólogo. El temblor es sísmico. En lo musical, en lo vocal, en lo sonoro, en la expresiva iluminación, en la intención, en la atmósfera… en el do-lor. Es tan propicio lo eléctrico, como indiscutible la hondura. Y el concierto se desata encadenando temas de riguroso trasfondo sin traicionar su compromiso con la tradición. Los nutrientes flamencos de su álbum no pueden provenir de otro lugar que no sea el buceo, el estudio, la investigación (hecho ya probado tanto en su anterior ‘Fatum’, como en sus colaboraciones musicales con Rocío Molina). Soleares alfareras, abandolaos, polos africanizados, folclore, pasodobles, serranas, tangos, romance, tarantas, bulerías, tientos… son pilares de sus personales construcciones musicales. Las letras las terminan de redondear, mientras que es su insterpretación vocal lo que les da cuadratura. El suyo es un eco singular y a esa cualidad se agarra en la interpretación, tantas veces antepuesta a cualquier fatuo preciosismo (distorsiones incluidas).

Rosario la Tremendita. Foto © Danielmpantiga.com

Y venció. No veas el público cómo estaba con la ‘Valeriana’. Cómo aplaudió la ‘Danza de Manila’. Cómo la jaleaba en el fin de fiesta “a mi manera”, mientras iba invocando a sus superhéroes Camarón, Caracol, Marchena y Chacón. Batallando con la kryptonita de malentendidos conservadurismos, de malusadas ortodoxias, de malintencionadas opresiones, incluso ellos tuvieron que luchar por defender el cante flamenco como un fenómeno de su tiempo, como un ejercicio de libertad. Y ahora les ha tomado el relevo esta Wonder Woman de lo jondo.

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