ESPECIALES Raúl Rodríguez, ‘La raíz eléctrica’

Raúl Rodríguez, ‘La raíz eléctrica’

Flamenco Viene del Sur 2018. Teatro Central. Sevilla, 13 de febrero de 2018

Una canción no acaba en sí misma. Tras de sí, tiene su propia historia. Y Raúl Rodríguez se ha empeñado en contarla. ‘La Raíz Eléctrica’ es un disco, un álbum de canciones, una obra literaria, un diario musical. El músico sevillano, justamente definido por Santiago Auserón en el prólogo como “roquero andaluz experimental, flamenco cabal, sonero fronterizo y oyente de la llamada africana”, ha publicado un segundo trabajo en solitario en tapa dura, papel de alto gramaje, ilustraciones y fotos a color, y un texto personal a modo de libro de viajes. Cada capítulo es una parada en el camino: el camino que lleva a cada canción. Tal periplo es convertible, además, en concierto. Y como tal se ofreció el pasado 13 de febrero en el Teatro Central de Sevilla como apertura del ciclo Flamenco Viene del Sur 2018.


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Sí, flamenco. Evidentemente, no es un flamenco en el sentido estricto del término. No es cantaor, no es tocaor, no es bailaor. Tiene por instrumento base un tres cubano, con sus cuerdas de metal. Y su cantar es de trovador… a lo Kiko Veneno. En sus giras creció profesionalmente, al igual que en las de la coplera de “movida” Martirio (su madre), confirmándose en paralelo su individualidad como motor del grupo Son de la Frontera, junto a jóvenes flamencos de Morón. De ahí que en su background se rebujen amistosamente Pata Negra, Jimi Hendrix, Joselero, Smash, Compay Segundo, Diego del Gastor, Chano Domínguez… y tantos otros músicos y músicas que, además, no sólo mira con ojos de artista, sino también de antropólogo. Y en ese sentido estudioso, su investigación repara en las idas y vueltas de las gentes, cantos y costumbres entre las orillas atlánticas.

Todo ello se refleja en el repertorio de un recital que toma cuerpo y estilo en el grupo, del que son parte el bailaor Marco Vargas, el guitarrista Mario Mas, el batería Aleix Tobías, el percusionista Pablo Martín Jones, el bajista Guillem Aguilar, más Jordi Fornells y Paco Pavía a las palmas, coros y jaleos. Con la banda cobra identidad sonora un repertorio intercultural del que son parte temas como la bulería introductoria ‘La lengua corta’, con su frescura poética (“la letra clara, la cara roja, la pata negra, la pena loca, el alma libre y el ala rota”); ‘El viajero’, en ruta por Haití; la proclama ‘Que sea el ritmo el que nos gobierne’; el tema de Marta Valdés ‘Como el domingo’; la ‘Canción del corazón’, con su irónico prólogo hablado; la ambiental ‘Zambra de la ausencia’; la autodefinitoria “sonería”; la enérgica ‘Yo voy vendiendo candela’, contando una preciosa historia gaditana… Y todo va hecho, dicho y sonado con la naturalidad y la corriente características de Raúl Rodríguez, un flamenco riguroso, un investigador consecuente, una persona viajera, un músico del mundo.

texto © Silvia Calado Olivo para Globalflamenco.com


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