FESTIVALES Festival Ibérica Contemporánea en México 2017. Danzaores de futuro

Festival Ibérica Contemporánea en México 2017. Danzaores de futuro [reseña y fotos]

Función de Danza Española. Compañía Ibérica de Danza / Taller Coreográfica Larreal del Conservatorio Mariemma

Por Silvia Calado para Globalflamenco.com. Fotos © Danielmpantiga.com

El baile flamenco tiene conquistado el mundo. Los que lo presencian, por neófitos que sean, aprecian enseguida su estética, su fuerza, su expresividad, su capacidad de transmisión, su poder para emocionar. Y con esas armas se ha colocado a la vanguardia de la danza española. ¿Danza española? Lo preguntaba la prensa cultural mexicana en el Festival de Danza Ibérica Contemporánea 2017, que si no era lo mismo, que en qué se diferenciaba, que… Y la respuesta la tuvieron enseguida. El Teatro Metropolitano ofrecía la noche del 24 de julio un doble programa de danza española, protagonizado por la Compañía Ibérica de Danza y por el Taller Coreográfico Larreal del Conservatorio Mariemma de Madrid. Clásico español, escuela bolera, folklore, neofolklore y danza estilizada convivieron con lo flamenco en ambas propuestas, mostrando una viva panorámica de las danzas españolas. Larreal fue, además, más allá de la mera muestra, con un despliegue de calidad más digno de compañía profesional, que de taller formativo. En las aulas de conservatorio madrileño están los danzaores del futuro. En México ya lo saben.

Taller Larreal del Conservatorio Mariemma. Foto © Danielmpantiga.com
Taller Larreal del Conservatorio Mariemma. Foto © Danielmpantiga.com

Larreal desató las ovaciones del público de Querétaro, que puso a rebosar las 1.300 butacas del espectacular coso, situado en un cerro desde el que se divisa la ciudad. Lo que les brindaron fue un puzzle de cinco piezas que abarcaba el completo abanico del baile español según lo entienden sus respectivos coreógrafos. Dejan su sello, pero también un contundente denominador común: comprender las danzas españolas como una expresión viva desde su pasado, en su presente y para su futuro. Aunque la principal garantía de futuro es contar con un jovencísimo elenco de intérpretes tan cualificado. Transmiten en cada pasaje esfuerzo, disciplina y responsabilidad, rigor técnico y compromiso con el legado que se les está dejando en herencia. Y eso es tan bello como el baile en sí. Y mira que hay escenas hermosas. Empezando por el ‘Mosaico barroco’, un trabajo colectivo a cargo del coreógrafo Antonio Pérez que funde escuela bolera y danza estilizada al son de Bach y José de Nebra. Resulta un ensueño etéreo en el que lo coral fluye como un cuerpo único, abrazando los solos. ‘Toroero’ de Albert Hernández es, sin embargo, para uno pero es dos: la dualidad del toro y el torero unidos en la suerte, unidos en la muerte. El bailarín oye el zorongo gitano, pero también expresa la palabra y el deseo que subyace en el arte: que haya una idea nueva. El juego de grupo vuelve en el juego que, como creadora, les plantea Rocío Molina. El extracto de ‘Tú la llevas’ es la pieza más flamenca de las cinco, empapando lo clasicista de bulerías y seguiriyas, de brío y velocidad, de frescura y de impulso. La tradición del paso a dos, que ensalzaran históricas parejas como Rosario y Antonio, se refresca en ‘De vieja usanza’, dúo de danza estilizada coreografiado por Manuel Díaz. Silencio, palillo, pie. Cortejo, paseo, conversación. El final fue sencillamente espectacular. Un extracto de ‘Rosa de invierno’, coreografiado por Arantxa Carmona, llevó a gloriosas cotas uno de los ejes del folclore español: la jota aragonesa. Los danzaores del futuro hicieron al respetable mexicano gritar de júbilo.

Compañía Ibérica de Danza. Foto © Danielmpantiga.com
Compañía Ibérica de Danza. Foto © Danielmpantiga.com

En otros códigos se movió en la primera parte la Compañía Ibérica de Danza. Pusieron en escena una obra de carácter narrativo titulada ‘Novilunio’, que fue creada en torno al año jubilar lebaniego por Manuel Segovia y Violeta Ruiz, directores de la formación. El evento religioso, enmarcado entre el País Vasco y Cantabria, en el Norte de España, da pie a una historia: “el viaje iniciático de una peregrina para encontrar la luz”. Con Raquel Ruiz como solista destacada sobre el grupo, la pieza se desenvuelve dancísticamente entre el neo-folk y la danza estilizada, con una marcada escenografía e iluminación, y una banda sonora que suma a Ibérica Ensemble, Chieftains y lo popular. Pero el contar sacrifica el danzar. Los bailes han de sostener un hilo narrativo que se escabulle y del que quedan amagos como el amor prohibido, el peso del colectivo frente a la voluntad individual o el sentimiento religioso. Y quizás es ese esfuerzo el que le hace perder tensión, limpieza, carácter y precisión técnica que requiere la danza española para brillar con toda su intensidad.

Compañía Ibérica de Danza. Foto © Danielmpantiga.com
Compañía Ibérica de Danza. Foto © Danielmpantiga.com
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