El conjuro de Isabel Bayón contra el miedo (a la libertad)

El conjuro de Isabel Bayón contra el miedo (a la libertad)

La bailaora estrenó 'Dju-dju' en la Bienal de Sevilla 2016, una obra dirigida y coreografiada por Israel Galván

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por Silvia Calado para Globalflamenco.com


[bbbbbbrrrrrrrr]
-¿Te gustó?
-Pues no sabría decirte.
-Necesito explicaciones…
-Israel Galván.
-Pues no lo entiendo.
-[icono de carita ojiplática]

Y ahí quedó la conversación de whatsapp entre dos posibles asistentes a ‘Dju-Dju’ de Isabel Bayón, uno de los escasos estrenos de la Bienal de Flamenco 2016. Perdón, ¿dije flamenco? Uf. Eso es relativo. Y si no que se lo pregunten a aquel señor que gritó tan solemne “¡el flamenco ha muerto!”. O mejor a la señora del más clarividente “¡a ver si bailas ya, chochete!”. ¿Baile? Pueeees. ¿Flamenco? Mmmmm. ¿Libre? Sí, sí, sí. Mucho y más. Así que cualquier posible polémica va, en realidad, sobre los límites de la libertad. Y eso, personalmente, me pone bastante. Echaba de menos tan airadas protestas en un teatro. Las del estreno de ‘Lo Real’ en el Teatro Real (por cierto, ¿sabes que desde arriba tiene forma de ataúd?) me las perdí. Aunque sí que viví las de los primeros espectáculos de Israel Galván. A él le gritaban “mamarracho”. Él me respondía que no le importaba que lo vieran como una porquería… en el escenario. Ese ruedo. Ese espacio. Ese mundo. Otro mundo. Anoche, un inframundo: el de los muertos y los espíritus. El de eso que nos da miedo. Como la libertad, ¿no?

Isabel Bayón en "Dju Dju". Foto © Bienal de Flamenco
Isabel Bayón en “Dju Dju”. Foto © Bienal de Flamenco
Alicia Márquez, Isabel Bayón y Nieves Casablanca. Foto © Bienal de Flamenco
Alicia Márquez, Isabel Bayón y Nieves Casablanca. Foto © Bienal de Flamenco

Así que sólo puedo interpretar que ‘Dju-dju’ es el conjuro de Isabel Bayón contra el miedo. Pero no a romper espejos, a tirar sal, a pasar bajo la escalera, a la bruja de la escoba, al gato con ruedas o a bailar la petenera. Porque nada de eso es trascendente. Y es lo que en una primera lectura eché en falta en este trabajo coreografiado y dirigido por Israel Galván: la trascendencia que sí tienen todas sus propuestas propias, extremen donde extremen. Al igual que siento que la obra adolece de baile: aunque eso, al ser físico, no tiene más vueltas. No hay baile. Ni, por tanto, trascendencia vía baile. Hay movimiento. Performance. Teatro mudo. Cine mudo. Objetos. Sonidos. Voces. Efectos. Rayos. Sustos. Trampantojos. Aparato (de Pedro G. Romero). También cantes, toques y sones: del derecho, del revés, distorsionados, paródicos, vivos, muertos. Y personas-personajes. Que son los tres del foso: David Lagos, Jesús Torres, Alejandro Rojas-Marcos (más el oculto Niño Murillo) y las tres ¿bailaoras? de la escena. ¡Contrabailaoras! Alicia Márquez en un extremo. Nieves Casablanca en el otro. Y la del medio es ella: Isabel. La reina de las cabras. La asalvajada. La bruja. La supersticiosa. La libre. Porque el hechizo no es contra nada de aquello. El hechizo lo que anula es el miedo a la libertad.

Isabel Bayón "Asalvajá". Foto © Bienal de Flamenco
Isabel Bayón “Asalvajá”. Foto © Bienal de Flamenco

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