CANTE Especial. Homenaje a El Torta en Jerez: 4.000 tortistas, 4.000 mundos

Especial. Homenaje a El Torta en Jerez: 4.000 tortistas, 4.000 mundos

Manuel Moneo, Paco Cepero, Rancapino, Arcángel, Juana la del Pipa, Marina Heredia, Diego del Morao, Luis el Zambo... entre los muchos artistas de distintas generaciones y procedencias que participaron en el concierto-tributo que abarrotó la Plaza de Toros de Jerez

crónica © Silvia Calado para Globalflamenco.com
fotos © Daniel M. Pantiga.com


Aunque había una barrera entre ruedo y escena, público y artistas estaban unidos por un mismo fin, por un mismo motivo, por un mismo sentimiento: El Torta (Jerez 1953-Sanlúcar 2013). Los más de 4.000 aficionados de arena y tendido, y los más de ¿30? ¿40? ¿50? artistas en cartel, eran esa noche-madrugada del 17 de junio de 2016 la misma cosa: tortistas todos, al fin y al cabo. Los unos pusieron su aportación en forma de entrada; y los otros, su entrega en forma de arte. Todo para recordarlo y para ayudar a su huérfano a salir adelante. Y allí estuvo el chiquillo ante todos, recibiendo de su madre el pañuelo de lunares al que se aferraba Juan Moneo en la foto de Juan Carlos Toro que ha eternizado su quejío. El símbolo. El ritual. El mito. La imagen hecha camiseta, multiplicada por fans y voluntarios por todos los rincones de la Plaza de Toros de Jerez para que no sólo estuviera “mirándonos desde el cielo”, como dijo el presentador Pepe Marín, sino también allí en misma la arena.


Así era él, un artista reflexivo sobre la condición de su arte, sobre el proceso comunicativo que suponía, sobre el yo respecto al otro. Así se puso en evidencia en los extractos de vídeo que se proyectaron antes y entre actuaciones, con trocitos de entrevistas y de actuaciones de los archivos de televisión. “El cante nace de dolor y del sufrir”. “Ocho mil personas escuchándote son ocho mil mundos”. “Yo lo que hago es transmitir, no cantar”. Esas frases pronunciaba El Torta. Esas palabras sentía “ese hombre libre que vivió sin freno”, como escribió José Manuel Caballero-Bonald. Todos sabían de sus tormentos, de su existencialismo, de sus golpes de genialidad, de sus descensos al abismo. Y nos incluimos entre quienes hayan vivido algunas de sus experiencias más hardcore del cante frente a frente con él. Para bien o para mal. Eso que nos llevamos.

Jesús Méndez. Foto © Danielmpantiga.com
Jesús Méndez. Foto © Danielmpantiga.com

Como nos llevamos esta noche-madrugada de recuerdo, tributo, generosidad… y bulería. Es la tierra de la bulería. Es la plaza de su Fiesta. Y marcó a fuego el tortista festival. A su compás se rindieron prácticamente todos los homenajeadores, uno tras otro. Sonaron al piano de La Reina Gitana, a modo de juguetillo gaditano dichas por Rancapino, a modo tremendista por Juana la del Pipa, bien dibujadas por Juan Villar, a cuplé en modo Paquera por Jesús Méndez, tocadas a lo Moraíto por su Diego del Morao, las soniqueteras santiagueras, las sanguíneas plazueleras, las instrumentadas de José Agarrado… Las hubo bailadas en parao por las señoras del Barrio de Santiago, las estilizadas de María José Franco, las arrebatadas de Manuela Carpio… más las múltiples pataítas y los muchos toques. “¡Pa ti! ¡Pa ti!”, gritaba Juana.

Foto © Danielmpantiga.com
Foto © Danielmpantiga.com

Pa él también estaban destinados otros cantes, otras formas más profundas, más rotundas. Como el martinete de Samuel Serrano, junto al maestro Paco Cepero. Como la soleá por bulerías de Luis el Zambo, como la soleá de Fernando de la Morena, como lo esencial. Como el duelo yuxtapuesto de fandangos de Rancapino Chico y de Jesús Méndez, entre oles y más oles. Como los ecos oscuros de los hijos de Agujetas, Antonio y Dolores. Y como la seguiriya de Manuel Moneo que, aunque nadie lo supo, le acompañó Jerry González a la trompeta (susurrada) desde el backstage. Allí estuvo palpitando el homenaje desde bien temprano, allí demostraron los compañeros su querencia y su paciencia infinita. Porque eran las cuatro de la madrugada pasadas y todavía no habían salido a escena ni Arcángel, ni Marina Heredia, ni Jaime el Parrón, ni Mara Rey, ni Antonio Rey, ni Mixtolobo, ni Tino di Geraldo, ni Diego Carrasco. Pero tampoco se había movido nadie del ruedo, ni del tendido. Más de 4.000 personas acordándose juntos de un solitario. Más de 4.000 mundos, frente a un mundo solo.

Flamencoymas.com -Tienda online de Flamenco