CANTE Agujetas, in memoriam. 1939?-2015

Agujetas, in memoriam. 1939?-2015


texto © Silvia Calado · fotos © Danielmpantiga.com


Una vez oí a Agujetas alabarle los “cojones” a Dios por tenerlo vivo. Lo hizo en medio de un recital en el Teatro Quintero de Sevilla, hace unos tres años. Un rato antes, (se) dijo que era al cante, lo que José Tomás al toro. Así que intuimos que el altísimo no lo tuvo fácil hasta ayer, el día de Navidad de 2015. Manuel de los Santos Pastor ha fallecido en Jerez a los 76 años de edad, aproximadamente. La leyenda de que no era seguro que naciera en 1939, y la duda de que el lugar fuera Jerez o Rota, se mantuvo siempre viva en su biografía. Así se distanciaba de todos los que sí sabían cuándo y dónde vinieron al mundo. De todos. Agujetas era único.

Agujetas (foto © Danielmpantiga.com)
Agujetas (foto © Danielmpantiga.com)

 

Para algunos de sus acólitos, su edad era de 200 años. Más o menos, lo que se le atribuye al flamenco. Y es verdad que sus lamentos parecían provenir de antiguo. No había atisbo para la luz en su cante, todo era penumbra en esa queja que, una y otra vez, tomaba forma de soleá, de seguiriya, de fandango, de martinete y de esa bulería para escuchar que era patrimonio personal. Él era, de verdad, gitano fragüero. El cante lo heredó del padre, Agujetas el Viejo. Un eslabón de la misma cadena que engarzaba a Manuel Torre con El Marrurro y con Tío José de Paula. La suya -las suyas- era memoria oral. Ese fino hilo de transmisión cantaor (del que quedó testimonio en la serie ‘Rito y geografía del cante’) se debilitó cuando comenzó a grabar en los 70. Ya sus seguidores que, además de sus hijos Dolores y Antonio, son muchos y de muchos sitios -pues vivió no sólo en la casa que levantó con sus manos por Rota, sino hasta en México y Japón-, tuvieron a su disposición una discografía de más de 20 álbumes.

En los primeros, estuvo acompañado a la guitarra por Manolo Sanlúcar. En las siguientes grabaciones, lo secundaron tocaores como Parrilla, Niño Jero, Moraíto o Curro de Jerez. El último disco en solitario fue ’24 quilates’, con Enrique de Melchor a la guitarra; al que siguió en 2012 su participación en el álbum colectivo ‘VORS. Jerez al cante’ junto a otros “very old rare” cantaores como Manuel Moneo, El Torta, Fernando de la Morena o Luis el Zambo. Aunque casi más impacto tuvieron sus dos intervenciones cinematográficas: un cante en ‘Flamenco’ (1995) de Carlos Saura y un protagonista en el documental ‘Agujetas, cantaor’ (1998) de Dominique Abel.

Hay una noticia de Miguel Mora en la hemeroteca de El País sobre el filme, al hilo de su premio en el Festival Golden Prague 1999, que da idea de lo especial del documento: “Abel llegó a España en 1983, con 18 años. Decidió dejar su casa y su familia en París después de oír un disco de Camarón, ver bailar a la compañía de Antonio Gades y leer un par de libros de Machado y Valle-Inclán. Conoció a Agujetas poco después de llegar. «Fue un flechazo, una hecatombe, tres días de locura», dice”.

Agujetas (foto © Danielmpantiga.com)
Agujetas (foto © Danielmpantiga.com)

 

La película acabó por definir la leyenda. Persona, personaje y cantaor, todos uno: Agujetas. Y de Agujetas ejerció por siempre. Al que lo escuchaba en directo no se le podía preguntar si le gustó, pues esa manera de hacer-vivir el flamenco, no era cuestión de gusto. Lo tomabas o lo dejabas. Era lo que era porque así había de ser. Incluso cuando sacaba a cantar a su maltrecho hijo. Incluso cuando empujaba a bailar a su mujer japonesa Kanako Ikeda. Y lo mismo pasaba cuando escuchabas un disco, despachando seguiriya tras seguiriya entreveradas, lo mismo, con un salve al rey.

Al Agujetas humano siempre lo mostró vestido de personaje. Ese atuendo abrupto dio un plus de verismo a su propuesta. La garganta herrumbrosa siguió y siguió doliendo. Si no te clavaba la queja, te clavaba una letra y si no, las palmas abiertas de las manos: una vida entera apretada en un solo verso. Y la guitarra en tensión, pues esta garganta no esperaba falseta que valiera, saltaba sin aviso y escapaba. Radical, provocador, primigenio, ajado: puro Agujetas… hasta el final. ¿Qué otro cantaor declararía en una entrevista que el flamenco es mentira? Exacto: Agujetas.

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