BAILE Especial. Marco Vargas & Chloé Brûlé: ‘Libertino’

Especial. Marco Vargas & Chloé Brûlé: ‘Libertino’


Voz, baile y vuelo

Texto © Silvia Calado · Fotos © Danielmpantiga.com


“No me gusta el flamenco”. Con una frase así de rotunda comienza ‘Libertino’, lo nuevo de Marco Vargas y Chloé Brûlé. Aunque no la dicen ellos, sino un actor (y escritor y poeta y músico): Fernando Mansilla. Están los tres en el cuadrilátero, junto a un cuarto personaje, que es cantaor y, por ende, pájaro: Juan José Amador. Por tanto, en esta obra, que se estrena en el Festival Iberoamericano de Teatro FIT 2015 de Cádiz el 19 de octubre, entran en juego no sólo el baile y el cante, como en anteriores espectáculos del dúo, sino también el teatro. Podría pensarse en innovación pero, en realidad, es una forma de diálogo escénico que viene de muy lejos. Lo recalca Marco Vargas que, leyendo sobre Grecia recientemente, se topó con aquello de la “Triunica Choreia”, la unión de la poesía, la música y la danza. “¡Qué antiguos somos!”, concluye el bailaor sevillano.

 

Chloé Brûlé en un ensayo de 'Libertino' (foto © Danielmpantiga.com)
Chloé Brûlé en un ensayo de ‘Libertino’ (foto © Danielmpantiga.com)

 

Sea vintage o cool, la cosa es que ‘Libertino’ va a suponer la apertura de otra vía para el trabajo que, desde que sus caminos se cruzaran en 2005, vienen desarrollando Marco Vargas & Chloé Brûlé como compañía. El debut como tánedem del bailaor sevillano y la bailaora-bailarina canadiense fue singular, la pieza de calle ‘Las 24’, y dejó sentadas las bases del lenguaje que, alrededor del baile y/o la danza flamenca, irían consolidando, año tras año, con obras como ‘Cuando uno quiere y el otro no’, ‘Ti-me-ta-ble’, ‘Tripolar’, ‘Colección privada’… Y así, sin cesar, hasta la pieza corta ‘No me gusta’, estrenada en el pasado Mes de Danza de Sevilla. Ahí nos detenemos por ser la precuela de ‘Libertino’.

Marco Vargas cuenta que son seguidores de Fernando Mansilla, a quien describe “como un clásico para los modernos de la escena underground de Sevilla”. Les intrigaba si podrían llegar a colaborar y, tras ver un concierto suyo -pues además de actor y escritor, también es músico- se lo propusieron. “Nos mandó unos textos, pero no escritos, sino grabados con su voz. Como tenían ritmo, tenían musicalidad, los bailamos”, recuerda el bailaor. Habían encontrado el camino para juntarse. De ‘No me gusta’ llegaron a ‘Me va gustando’. Y de ahí, a ‘Libertino’, una obra basada en textos de Mansilla con carácter autobiográfico que trata sobre “la toma de una decisión sin marcha atrás, inapelable: volar de la jaula”. O sea, la libertad.

Chloé Brûlé y Marco Vargas en un ensayo de 'Libertino' (foto © Danielmpantiga.com)
Chloé Brûlé y Marco Vargas en un ensayo de ‘Libertino’ (foto © Danielmpantiga.com)

Marco y Chloé bailan a la voz, una voz que, por primera vez, no es sólo la del cante. “Los textos nos dan información muy concreta, muy definida, lo cual nos ayuda a darle carácter al movimiento. Sus textos, como sucede con los de Lorca, dan imágenes y nos llevan a teatralizar el movimiento”, comenta el bailaor, uno de los discípulos directos de Mario Maya. Con ellos se encerraron en el estudio y dieron vida a tres personajes: «la novia que quería bailar, el gitano que no era y vendía hachís, y el pájaro». Más el que interpreta Mansilla, que es «como de cine negro». El danzaor y la danzaora bailan los suyos, a ritmo de bulería o de tangos, por guajira ella, por mariana él. El cantaor los canta como cantaor, por estilos tradicionales como la soleá. Y por ahí se incorpora como única música un martinete-seguiriya de guitarra eléctrica y batería que aporta Gabriel Vargas.

Para la puesta en escena, han insistido en la sobriedad. Hay cuatro esquinas, cuatro asientos, algún complemento de vestuario y una iluminación “que marca el espacio” firmada por Carmen Mori. Hay una jaula vacía. Y, sobre todo, hay “un intento de integrarlo todo”. Dice Marco que, finalmente, todo encaja por “un punto de conexión cultural, que nos lleva a aquella Sevilla de los Triana o los Pata Negra, a aquel espíritu de búsqueda alrededor del flamenco”. Ellos lo admiran y lo comparten y lo transforman en “Triunica choreia” porque, al fin y al cabo, están contando con las voces, las letras y los cuerpos “cosas muy locales, pero muy universales”.

Chloé Brûlé y Marco Vargas en un ensayo de 'Libertino' (foto © Danielmpantiga.com)
Chloé Brûlé y Marco Vargas en un ensayo de ‘Libertino’ (foto © Danielmpantiga.com)

 

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